Dos paletas rotas
Sé lo que es no sentirse a gusto con uno mismo.
De pequeño era el más bajito de la clase, y por ello era blanco de burlas.
La frustración se fue acumulando.
El vaso rebosó el día que las burlas se convirtieron en golpes, y mis dos paletas acabaron en el suelo.
A veces necesitamos tocar fondo para movernos.
Aunque en el fondo, sabíamos que debimos hacerlo antes.
Quizás, sin esta anécdota yo no hubiese tenido esta pasión de ayudar a personas a calmar esa voz interna.
Esa voz que te pide a gritos un giro de 180°, mientras la pereza te susurra al oído que ya empezarás el lunes.
Por eso, más que presumir de títulos, prefiero presumir de propósito.
Porque eso, y no los papeles, es lo que realmente transforma vidas.
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